martes, 17 de noviembre de 2015

Me cago en el amor

El amor es una de las más crueles mentiras que sufre toda persona a lo largo de su vida. Todxs nos enamoramos de esa persona. Sí, esa que te acaba de venir a la cabeza. Esa persona que siempre te hace sonreir.

Sabes que estás enamoradx cuando ves a esa persona y te apetece estar con ella todo el día, y sabes que no te cansas ni te resulta pesada. Sabes que estás enamoradx cunado esa persona te saca una sonrisa, por lo menos una vez al día, y se esfuerza por ello. Esa persona que ves, a la que hablas, o que te dice algo bonito y hace que te caiga el alma a los pies, te derrite y te deja sin palabras. Ahí, amigx míx, estás coladx por esa persona. Llevas pensando en él/ella desde que has leído "esa persona que te acaba de venir a la cabeza". Ahora puede que pienses: "no estoy enamoradx. es un/a beun/a amigx solamente" o "solamente me gusta, pero nada más". ¡Ay, inocente alma de cántaro! Que mal se nos da mentir.

Cuando esa persona te viene a la cabeza, piensas en ella sin que venga a cuento, y cuando estás esperando que te hable para poder ser feliz, es cuando estás coladx. Y no nos engañemos, estás más enganchadx que un fumador a su paquete de tabaco. ¡Y ahí comienza el error!

Sí, porque todxs pensamos que es ideal. Incluso aunque no haya pasado nada, ni siquiera os hayáis besado o que haga mucho que no os véis, pero sabes que esa persona es especial para ti, más que un/a amigx, un/a confidente. Aquí, ya estás jodidx. Porque hay un sentimiento que no sabes definir, que te gustay que no quieres renunciar a él. Aquí ya tienes un problema. Porque no es que no vaya a ir bien, que puede que sí. Eso lo sentimos cada persona, y no hace falta explicarlo. El problema es cuando no lo va...

Una relación puede ser la cosa más bonita del mundo. Pero un desamor, que la persona que te gusta o de la que estás coladx y no sale de tu cabeza (la que tienes ahora en mente), eso duele más que una patada en el estómago después de comer. Esa muestra de indirerencia. Cuando te das cuenta que hagas lo que hagas esa persona no te ve, no se da cuenta. Busca una cosa, está con una persona que le trata como un trozo de carne, no le valora... y te duele verlo porque tu realmente harías lo que fuera por poder tratarla mejor y hacerle feliz en cada momento.

¡OJO! No estoy hablando de la FRIENDZONE (eso ya será otro artículo, cuando me consiga poner de acuerdo con Marta (Venga Marta, un besito)). Hablo de ese momento en el que ves que no se da cuenta de nada esa persona. que haces mucho y que no lo valora. Que eres un paño de lágrimas, una fábrica de risas, y no se da ni cuenta de lo que haces sólo por hablar con esa persona.

Y lo mejor de todo: ves que es mutuo, ves que le gustas y que puede haber algo. Ahí se te ilumina la cara y se te enciende una sonrisa impresionante. Y de repente PAM! ostión en toda la boca. La mejor frase es la misma que cuando te dejan: "no eres tú, soy yo" (Sí, soy yo que no aguanto una pseudo relación contigo).

Y lo peor de todo, si cabe, es cuando ves que le importas poco. Que dices algo que te ha costado mucho decir, por la vergüenza que da y por el miedo a perder a esa persona, y luego se va de tu lado, te comenta con todo el mundo y ves esas sonrisas y risas en sus caras cada vez que te miran. No solo se ha pasado los sentimientos por el arco del triunfo, sino que encima se mofa de lo que le has ido a confesar. Es asqueroso, es doloroso, y sobre todo, humillante. Ya no sabes cómo tratar a esa persona, no sabes qué hacer con ella ni cómo volver a actuar o a hablarle sabiendo lo que te ha hecho. Quieres tener esa relación que se tiene siempre, el seguir hablando con ella. Pero claro, retomar eso es difícil. Y más aún cuando te sientes tan humillado y tan desprotegido que no te atreves ni a decirle un triste "hola" por el miedo a que siga haciéndote daño o se vuelva a reír. Eso es lo que acojona de verdad.

Por eso, yo digo alto y claro, ¡ME CAGO EN EL AMOR!

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