SECCIONES

miércoles, 11 de noviembre de 2015

Un hombre hecho y derecho.

Un hombre hecho y derecho


El otro día, caminando por la Calle de La Paz, a la altura de la UME, (esa tienda de música donde para comprar unas baquetas tienes que pedir un crédito al banco), escuché a unos jovenzuelos cantar una canción de estas que cantan los rojos, que hablaba de la legalización de la marihuana, los muertos del capitalismo y los cumpleaños de Ana Mato. Y todo eso en valenciano, provocando…

Tuve que llamar a la policía para que se los llevaran, porque me estaban molestando, estamos en España y aquí se habla en español ¡COÑO! Cuando se llevaron a esos delincuentes, respiré tranquilo, entré a la tienda, me compré las baquetas (las mejores) y salí hacia la plaza del ayuntamiento, en busca de un StarBucks para tomarme el cafetito de las cuatro y media.

Me senté al lado de una chica guapísima, pues al lado de donde yo me suelo sentar, había dos maricones besándose, y eso a mí me da asco, casi le pido la hoja de reclamaciones al camarero.

Luego, me fui para la plaza de toros, a comprar dos entradas para el sábado, que le toca torear a José Tomás y eso no me lo pierdo por nada del mundo. Aunque ahora que lo pienso, el sábado había quedado para ir de caza… ¡Da igual!, ya iré el domingo después de misa.

Y por fin, llegó la hora de volver a casa, en metro…Media hora esperando en el andén al lado de un guitarrista con los pelos llenos de piojos (Seguro que era de Podemos), que para colmo pedía dinero… ¡Búscate un trabajo, perroflauta!

Por fin, a las 8 de la tarde llegué a casa…Mi mujer aún no me había hecho la cena, sabiendo que a mí me gusta acostarme pronto, que por las mañanas abren el bar a las 7 y hay que madrugar.

Soy un hombre hecho y derecho, con mucho dinero, el hombre que mi país necesita y como vengan otros a intentar cambiar mis costumbres, soy capaz de volver a gobernar otros cuatro años más.


¡Arriba España!

Feminismo y violencia de género

Buenos días queridxs lectorxs:

Me apetecía despejarme un poco después de tanto estudio y, por fin, me voy a atrever a escribir un artículo sobre el feminismo, que tan importante es en nuestra sociedad.

¡Me toca las narices el machismo de esta sociedad! Me toca las narices hasta el punto de que a cada una de aquellas personas que maltratan a una mujer y llegan a matarla les colgaría de los cojones, boca abajo, en la plaza del Ayuntamiento de la ciudad en la cual ha ocurrido. Estamos en pleno siglo XXI y no soy capaz de entender cómo puede continuar habiendo gente que maltrate y considere inferior a un género que al otro. Las víctimas, en su mayoría, suelen ser mujeres maltratadas por sus parejas, lo cual me parece lo más asqueroso que puede hacer cualquier ser humano en el mundo. A toda esa panda de HIJOS DE PUTA (perdón por las putas, pero no encuentro otra expresión para expresar mi asco), les digo desde el único sitio en el cual puedo hablar sin censura, que ojalá pensasen que lo mismo que ellos hacen se les puede volver en contra, y puede pasarles a su madre o a su hermana lo mismo que hacen ellos a otras mujeres. A ver si de esta manera lo pensaban dos veces antes de poner la mano encima a cualquier mujer.

Considero que en la sociedad en la cual vivimos la educación es lo más importante, y hay que educar desde pequeños a lxs niñxs para que sepan que hombre y mujer son, han sido y serán siempre iguales en derechos, deberes y en todo; independientemente de lo que pueda decir cualquier tipo de institución, gobierno, país o quién sea. Queridxs lectorxs, creo que una de las cosas más importantes en cuanto a Nuevo Movimiento Social desde los años 60 hasta la actualidad es el Movimiento Feminista. La igualdad ha de ser el pilar clave en una sociedad, y si las personas mayores no mostramos el ejemplo, no educamos en la equidad y no somos capaces de decir claramente que mujeres y hombres son iguales, las sociedades futuras serán más machistas.

Hace poco, leí una frase en una red social que decía "el machismo español mata más que ETA". Me llegó al alma. Me puse a pensar en todas las mujeres que murieron el año pasado por maltrato de género, y me dio asco (77 mujeres si mal no recuerdo). Me da asco que aún haya gente que se atreva a decir que, y cito textualmente lo que he oído por la calle: "las mujeres con esto del feminismo quieren ser mejores que los hombres, cuando sin nosotros no podría haber comido la familia". Pues bien, imbéciles que pensáis de esa manera (sí, IMBÉCILES, si leyeseis un poco os daríais cuenta de por qué) os digo que si no hubiese sido por la represión que las mujeres han recibido en todos los ámbitos de la sociedad, como puede ser el trabajo (techo de cristal aún a día de hoy existente), como en cuanto a que no podían votar y si no se les hubiese tratado como seres humanos inferiores, llegando a tratarlas como objetos, habríamos visto hace mucho tiempo que son igual de capaces que los hombres de hacer las mismas tareas, los mismos trabajos, y todo igual (de bien y de mal). Es muy fácil decir: "no, si las mujeres se han dedicado a las labores domésticas es porque se les daba mejor". ¡MENTIRA! Se dedicaban a esas labores porque no se les dejaba hacer otras cosas y hoy en día, cuando se ha visto que esas labores son importantes en la sociedad, han sido masculinizadas (cocina, enseñanza superior, medicina y un largo etc.). Pero no, aún hay gente con los santos cojones, incluso en el gobierno, que se atreve a decir frases tan..... no sé ni cómo expresarlo, como esta: "Las leyes son como las mujeres, están para violarlas" (Frase de José Manuel Castelao, expresidente del Consejo General de la Ciudadanía en el Exterior). ¡ME DA ASCO!

La pregunta clave es: ¿qué podemos hacer frente a esto? Pues bien, no es fácil. En mi opinión, y es mi humilde opinión, la clave está en la educación. Eduquemos a nuestrxs hijxs, primxs pequeñxs, etc. en la igualdad. Eduquemos a que cuando oigamos un comentario machista no sea permitido (por ejemplo: mujer tenías que ser y gilipolleces de ese estilo) y fomentemos que todas las personas respetemos los principios básicos de IGUALDAD Y LIBERTAD. Ayudemos a que haya un cambio social importante, que el Movimiento Feminista deje de tener trabas y que pueda avanzar a pasos de gigante y que realmente podamos decir en un futuro lo que dice la Constitución: Todas las personas son libres e IGUALES ante la ley. Espero vivir un futuro que implique que deje de existir violencia de género, que haya una paridad y una igualdad en todos los sectores globales y, por encima de todo, espero poder participar para que esto se lleve a cabo.

sábado, 7 de noviembre de 2015

Primer piso, otra vez.

Clara abre los ojos. Clara acaba de llegar al portal de su bloque, en el que se encuentra su vivienda en el primer piso, tras una larga noche con sus amigas en casa de Sara. Han fumado, han bebido, se han reído, han llorado y han acabado viendo una película. Es increíble todo lo que les ha pasado en una noche pero Clara, Clara aún no ha acabado. Muy a su pesar acaba de llegar al portal de su bloque, en el que se encuentra su vivienda en el primer piso.

Clara introduce la llave de la puerta del portal en la cerradura, una vez dentro gira hábilmente la llave, empuja hacia delante la puerta con el peso de su cuerpo y la abre. Pasa dentro frotándose los brazos por frío que hace fuera. La puerta se cierra lentamente justo detrás de ella, sí, lamentablemente la puerta se cierra justo detrás de ella. Algo parece pasar justo por detrás de la puerta, una sombra tal vez. Clara se gira rápidamente para ver que era, pero no ve nada y acaba por pensar que ha sido cosa del alcohol, el cansancio y, por qué no, la yerba que se había fumado en casa de Sara con sus amigas. Continúa a paso firme por las escaleras. No le puede dar al interruptor de la luz porque se encuentra justo arriba de las escaleras, a la izquierda del ascensor y a la derecha de las escaleras que llevan al primer piso. Está oscuro, muy oscuro. Clara sube poco a poco los escalones. En uno de ellos nota como si algo le cogiera el pie derecho y le impidiese avanzar. Clara piensa que se ha enganchado con algo y hace fuerza pero no consigue nada. Clara deja de pensar que se ha enganchado con algo cuando nota una aguda punzada en el tobillo del pie que tiene sujeto. Grita. Se mira el tobillo con la luz del móvil que acaba de sacarse del bolsillo, lo tiene sangrando. Quizá se haya cortado con algun trozo de escalón roto, no importa, se lo curará en casa como hace siempre. Llega hasta arriba y le da al interruptor de la luz, pero no va. Vuelve a intentarlo con el mismo resultado. Clara decide subir por el ascensor ya que no quiere subir a oscuras por las escaleras, aunque sea un piso. Abre la puerta del ascensor y se introduce. Aprieta el botón que conduce al primer piso el ascensor. Se cierran las puertas metálicas y el ascensor comienza a subir, pero el problema es que se pasa del primer piso. Eso es, sube hasta el segundo. Clara piensa que se ha debido de equivocar de botón dado que están uno encima del otro, el uno y el dos. Pero esa idea se descarta cuando el ascensor sigue subiendo hasta el tercer piso, cada vez más deprisa. Clara está asustada, comienza a darle a todos los botones, le da al botón de stop pero el ascensor sigue subiendo y subiendo. El cuarto, el quinto hasta que llega al sexto piso. Ahí el ascensor se detiene y Clara respira angustiada. Las puertas metálicas se abren y por el cristal de la puerta del ascensor Clara ve una cara y una mano pegadas al cristal. No puede contener el grito, aprieta de nuevo al número uno, las puertas metálicas se cierran y el ascensor comienza a bajar. Clara no puede pensar ahora mismo. Puede que esto sea causa de todo lo que ha tomado en casa de Sara, con sus amigas, pero es muy extraño. Llega al primer piso. Las puertas metálicas se abren, Clara abre la puerta del ascensor y corre hacia la puerta de su casa. Comieza a buscar las llaves en su bolso, pero no las encuentra. Entonces, recibe una llamada telefónica. Clara se asusta. Coge la llamada y lo único que puede oír es a su amiga Sara decir: "Clara, sal de ahí, no estás sola." Es lo único que puede oír antes de que una mujer que se desliza un palmo por encima del suelo corra hasta ella y la alcance provocando en Clara un grito desgarrador y el más intenso de los miedos. En ese momento, Clara abre los ojos....

Clara abre los ojos. Clara acaba de llegar al portal de su bloque, en el que se encuentra su vivienda en el primer piso, tras una larga noche con sus amigas en casa de Sara. Han fumado, han bebido, se han reído, han llorado y han acabado viendo una película. Es increíble todo lo que les ha pasado en una noche pero Clara, Clara aún no ha acabado. Muy a su pesar acaba de llegar al portal de su bloque, en el que se encuentra su vivienda en el primer piso.

Cuando te des por vencida.

Cuando te des por vencida.


Cuando te des por vencida piensa en todo lo que has perdido, piensa en todo  lo que has amado, en lo que odiaste algún día y en lo que anhelaste por culpa del maldito dinero. Recapacita, piensa en lo que podrías haber ganado…

Cuando cruces el camino que lleva de tu casa a la acera del frente, amarres la bolsa de basura con todas tus fuerzas y tires tus prejuicios al contenedor de orgánicos, al verde tu corazón hecho trizas y al azul tu precioso pelo acartonado, te darás cuenta de que pesa menos el alma, que puedes volar, que sientes una sensación que nunca antes habías sentido, y no por el olor a basura (que también) sino porque notarás que tu corazón late al ritmo que le corresponde. Cuando te des por vencida.

Cuando te aprendas mi nombre prometo yo aprenderme el tuyo, cuando te duermas cierra la ventana, por la noche entra la brisa; te despeina el pelo y desafina tus cuerdas, con lo bonito que suena tu voz cuando me susurras al oído…

Dicen que no podemos controlar todos nuestros actos, somos traicionados por nuestro subconsciente a todas horas, por eso será que te tengo miedo, que agacho la cabeza cuando te miro, que el valor que me sobra para escribirte, es el mismo que me falta para mirarte de frente.

Si yo fuera más bueno y otra fuera mi edad, te entregaría mi tiempo, pero el tiempo es oro, y a mí me hace falta el dinero. Como también me hace falta tu calor, tus abrazos, tu sonrisa, esa mirada perdida que lo dice todo y esas palabras que me bloquean en milésimas de segundos, dejándome sin palabras. Será culpa de tu corazón, de mi mente o del levante que ya no nos gana, quien sabe, ¿quien escribe nuestro guion?

Corazón único que ha traspasado la tela negra del mío, tan duro y marchito. Corazón que ha hecho que hoy te dedique estas palabras, a ti, porque sí, por pintar en mi frente la palabra esperanza y por ser tan culpable de todo. No olvides que te quise y te sigo esperando, 
cuando por fin guitarra, te des por vencida...

A ella, compañera.  

miércoles, 4 de noviembre de 2015

Por ahí no, Carrasco.

POR AHÍ NO, CARRASCO. 

Hola, don Manuel, no me conoce de nada, pero no pasa nada, el problema aquí es que yo le conozco demasiado. Voy a sincerarme, esto no tenía nada que ver con usted, pero como comprenderá, si llego a poner de título: ''por ahí no, Jesus Vázquez'' se hubiera malinterpretado, yatusaeh...

Yo no sé si es que a La Voz le ha dado por el flamenco, o que no sabemos cantar otra cosa. Lo que sí sé es que el chaval ganador, cantar, lo que se dice cantar...

Pero bueno, vale, supongamos que soy yo, que tengo el ''radar'' averiado...El nota llega a la final y ¿Que hace? ¡Canta un pasodoble de carnaval! (Con dos cojones) No me atrevo a decir carnaval de Cádiz, porque el niño tenía una cara de vivir en La Moraleja que no podía con ella...

¿Sabes lo que pasa? Si hubieras cantando (sí, a ti te hablo, chavalín) el pasodoble bien, sin destrozarlo, a lo mejor te hubiera comprado, pero entre esos gorgoritos pitingueros y el público diciendo ''oooleee'' al final de cada verso, de lo único que me dieron ganas fue de tirarte el mando a la cabeza, a ti y al Carrasco.

Y a usted, don Manuel, ya le vale, que va de carnavalero y gadita, pero canta el mismo en todos los conciertos y tiene el sentido del ritmo en el trasero...

Y ahora encima le quieren nombrar pregonero, tendrá que renovar el repertorio, porque si usted se presenta en San Antonio cantando coplas de los años 90, va a durar menos que una aspirina en un after, y si no que le pregunten a la Niña Pastori...

Kichi, haz algo, por tutatis, que los de telecinco vieron negocio en el pasodoble y no te extrañe que a la próxima edición de La Voz se presente Martinez Ares o el Carlos Mera (chiste interno, no preguntéis). 

Vale, solo quería decir esto, a partir de ahora publicaré cosas bonitas y unicornios, pero este ''zas en toda la boca'' lo tenía que dar, si no, no dormía bien esta noche. 

Por cierto, Manu, picha, vete aprendiendo esta ;)





martes, 3 de noviembre de 2015

Vacío

Ella le miró.
Estaba sentada en el sofá de la casa de él, él le había hecho la cena y allí estaban, cenando mientras veían la tele y hablaban de cosas absolutamente banales. Pero a ella le gustaba, le gustaba sentirse cómoda y hablar de cualquier cosa, le gustaba no tener presión.
Miró su tenedor, siempre había comido muy lento, toda su vida habían tenido que esperarla, pero ya no le importaba, era parte de su forma de ser.
Así que le miró. Le miró y en ese momento deseó poder decirle cuánto le gustaba. Le vió sonreír y no pudo evitar contagiarse de alegría. Esa alegría tonta e infantil que te viene cada vez que alguien te hace sentir algo, esas ganas de darle un abrazo y un beso sin motivo alguno, sólo por puro impulso.
Le miró y no pudo evitar desear decirle absolutamente todo lo que le estaba haciendo sentir y pensar, todo lo que le gustaba. Deseaba poder demostrarle todo lo que era, todo lo que podían hacer juntos. Deseaba poder hablar sin tapujos de todo lo que podían ser, sin miedo. Sintió que su pecho se hinchaba, su respiración se hacía más difícil y tuvo que luchar contra sí misma para no decirlo todo de golpe y sin previo aviso.
Y todo esto pasó en una fracción de tiempo de pocos segundos, que él no vió.
Cerró la boca y miró la tele. Recordó que por muy fan de Shakespeare que seas, Romeo, Julieta, Hamlet y Ofelia, siempre serán literatura.
Por muy fan de Disney que seas, las princesas y los príncipes no se enamoran en dos citas.
Por muy romántica que seas, a veces tienes que callarte para no estropear las cosas.
Aquella noche tuvieron sexo, y aunque para ella tuvo todo el significado que no había tenido en mucho tiempo, se marchó a casa sin tener la menor idea de lo que había sido para él.

lunes, 2 de noviembre de 2015

El café de medianoche.

Es de noche.

Son las once, las once y cincuenta y ocho minutos.

Ella se sienta en su butaca roja. Nunca se planteó por qué roja; quizá el color rojo fue su favorito en la infancia o quizá le recordaba al color de los labios de su madre o a los ojos de su padre. Rojo, algo tan banal como una butaca era capaz de tener tanto contenido emocional dentro... Y sin embargo ella no tiene ninguno; es nulo. No siente nada en este momento. Solo puede  sentir su corazón latir en su pecho, se nota más viva que nunca.
El terciopelo de la butaca la hace cómoda, es agradable al tacto, es suave. La toca, disfrutando del tacto, puede que eso se lo único que la hace sentir ahora, el terciopelo de la butaca roja.

Fuera hace un frío increíble. Está nevando. Probablemente las otras casas estén llenas de familias celebrando este gran día. Seguramente estarán cantando , riendo y disfrutando de la noche. Estarán disfrutando del calor de la familia. Pero ella, ella solo recibe calor del fuego de la chimenea que arde intensamente quemando la leña que le da la vida y que sabe que cuando la consuma, se consumirá él también en la nada, y volverá el frío; pero él arde, arde y no para. Sin embargo ella sí para. Expira el aire que había inhalado mientras tocaba el terciopelo para que ahora que ya no lo puede utilizar más, lo aproveche el fuego para seguir consumiendo la llama que le da la vida.

Son las once, las once y cincuenta y nueve minutos.

Ella dirige su mirada hacia el espejo que hay justo enfrente de ella, pero no ve nada, nada más allá de la butaca roja de terciopelo, vacía.

No importa, porque ella disfruta del silencio que proporciona la soledad que trae amargura y tristeza a su alma, aunque pensándolo bien, puede que ella ya no tenga de eso. Exacto, puede que no tenga alma, y es consciente de ello. Pero a pesar de todo, ella sigue disfrutando de ese silencio que le trae sosiego.

Huele el café, está justo a su lado. Huele maravillosamente bien. Le apetece bebérselo. Está caliente y y tiene un color exquisito.  Piensa que el café tiene un color similar al color del cielo esa misma noche.  Toma el café con sus manos y lo huele un poco más de cerca. Sus manos ahora están calientes debido al café. Se lo acerca poco a poco a la boca, poco a poco mientras escucha las agujas del reloj estremecerse estrepitosamente hacia las doce en punto y mientras oye la cuerda crujir justo encima suya.

Son las doce, las doce en punto, justo medianoche.

Ella introduce el café en sus labios y a pesar de que arde, lo traga de un sorbo. Dirige su mirada a su marido que está colgado por el cuello de la cuerda que cruje. Luego se vuelve a mirar en el espejo siguiendo sin poder ver nada. Se arrodilla delante del fuego y cae muerta encima de él. La casa comienza a arder. Las risas del vecindario rebotan por todas las calles, mientras la casa arde. Finalmente, el fuego ha conseguido encontrar una salida para seguir viviendo más tiempo; ella no.