martes, 8 de diciembre de 2015

Sous le ciel de París.

          Quien tiene un amigo tiene un tesoro, y yo tengo varios repartidos estratégicamente por ahí. Son pocos, pero cuando intervienen, me lían. Tuvo que venir de Roubaix una pequeña sinvergüenza (como yo llamo a Aurora) a abrirme los ojos, lo tenía delante pero no era capaz de verlo. 

          Tiene una virtud casi majestuosa, la de convertir las cosas que digo en maravillosas ideas, hablando el otro día...:

-Aurora, este verano estuve en Francia
-¿Y no viniste a verme? ¡Ya te vale!
-Estuve en Grenoble, con un amigo.
(Aquí hay un salto en el tiempo, nos pusimos ha hablar de cosas muy nacis...)
-Si vienes otra vez, tráeme algo de España
-Te dedicaré una canción, todo muy épico...
-Mejor una comparsa
-¿Como sabes eso?
-Soy tu mejor amiga
-UNA de mis mejores amigas...

          Parece un diálogo teatral, pero es que hablamos así, suele ocurrir entre dos personas que no votan al PP. Guardé en el disco duro aquella palabra: comparsa...comparsa...comparsa... Lo tenía, al fin podría darle un sentido a mi guitarra y a mi música, que en la banda, o no lo tiene, o no lo encuentro. También darle sentido a mi poesía, esa que uso tan poco pero que tanto me gusta. Y como no, dar rienda suelta al comparsista que llevo dentro, al carnavalero que se escondía en el armario cantando pasodobles en la intimidad y viendo finales hasta las 5 de la madrugada; viajando a Cádiz cada invierno, esperando una respuesta, cuando la respuesta resulta que la tenía en mi barrio, con mi gente, con mis voces y mis mejores amigos. 


            Y a ti, que a estas alturas aún no sabes de lo que hablo...A ti te digo que puede que ahora no entiendas nada, pero espera un poco, enseguida lo sabrás. Primero, hay que moldear esta locura desde el principio, adornarla de momento con unas pocas luces de navidad, mandando un guiño y un beso, al cielo de París.


Sergio Holguín

Sous le ciel de París.

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