miércoles, 11 de enero de 2017

Ja me maten

Ya ha acabado la Navidad. Sí, óiganlo bien, la Navidad. Queráis o no, aquí se celebra la Navidad. Y no, no voy a meterme en la piscina en pleno enero porque coño, hace mucho frío y las lipotimias acechan. Dejaré de lado el bañador y el cubo y la pala, que ya la arena de la playa viene oliendo a salitre de este putrefacto, como la cocacola marca hacendado...Sí obstante, no dejaré de LA DO el solfeo.

Señoras y señores, el espectáculo está servido. Unos, dicen, que las canciones que se hacen en estas fechas y que llenan de ilusión los bolsillos de los productores son una basura. Pero porque sí, porque consumir droga es muy barato hoy en día. Estoy seguro de que son los mismos que luego no escuchan música ningún día del año y se alimentan con reggaeton. Lo cierto es que tienen razón, en parte. La tradición de intercambiar neuronas me parece genial. Lo que no es tan estupendo es de donde vienen esas neuronas. La respuesta es Maluma, Empresas como (ostia, aquí me la juego, mejor no pongo nombres...) de la que este señor es ''cantante'', explota los oídos de los oyentes en países tercermundistas como España, donde los derechos laborales de los trabajadores no existen. Claro, todo es culpa de los podemitas, que ponen reggaeton a todas horas. ¡Que poco quieren los socialistas a su país! ¡Morados tenían que ser! Como si no fuera de ser más patriota el mandar a todos los cantantes de reggaeton de una puta vez ya para Peregil.
Si no ¿Qué hacemos? ¿Nos tiramos por un puente? Desvelamos a los niños y niñas que los cantantes de reggaeton no son más que dos estafadores que chupan del bote por vía sgae  hereditaria?
¡Por favor hagámoslo porque quizá sea la única forma de conseguir una atmósfera libre de vibraciones perjudiciales para nuestra inteligencia!

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