lunes, 18 de abril de 2016

La Hermandad de las gaviotas negras.

El 15 de Abril en ''La hora peloki'', presenté el prólogo de un libro que en mis tiempos libres iba rellenando cual pasatiempo. Como no se oye muy bien el audio de dicho programa, he decidido compartirlo con todos vosotros por escrito.


Imagínate por un momento que en todo lo que crees, todo en lo que sueñas, todos tus pensamientos e inquietudes se ven desvanecidos por un corte de luz, un apagón, un ‘’hasta aquí hemos llegado’’, el baile de las efímeras…

Un 30 de Abril de un año cualquiera, un verano en Noruega, 24 canciones de amor y un poema desesperado. Los versos que ya no salen, la inspiración que ya no entra… Los niños en la calle jugando con la corruptela; los hombres de buena fe en la cárcel esperando una revolución que nunca va a llegar.

Unos monstruos pidiendo perdón por algo imperdonable, los miembros de la asociación han ido cayendo a lo largo de la historia, ahora solo quedamos tú y yo y esta bandera rota.

30 de Diciembre, año 5014 D/C

Querido diario, día 5 en la ISS, 

Hoy me ha pasado una cosa maravillosa. Mientras iba hacia el módulo de botánica me he encontrado con ella. Ha agachado la cabeza, como intentando evitarme, pero yo sé en el fondo que siente algo, algo que la ciencia aún no ha podido explicar. Es la mujer más guapa del universo, y yo la más cobarde. Sin embargo las preocupaciones ahora son de mayor importancia, hace días que la NASA no responde y el navegador no funciona, seguramente será el transmisor, habrá que salir a arreglarlo en cuanto cese esta maldita tormenta solar.

Querido diario, día 6 en la ISS,

Hemos recibido comunicación por parte de la NASA, ya se han quitado la vida varios tripulantes, no han podido soportarlo. Esas comunicaciones no iban para nosotros, sino para el Apolo 13. No somos tontos, sabemos lo que eso significa. No culpo a mis compañeros por no querer seguir viviendo.
Querido diario, día 7 en la ISS. Murieron pensando en su casa. Felices; hoy hemos descubierto que la tierra ya no está ahí, y que aquella reunión en Ginebra no fue una casualidad. Ya  funciona el radar, no queda mucho combustible, el oxígeno se regenera, la comida no. Pero habrá un plan B, siempre lo hay en estos casos, ¿No?

Os cuento un poco la reunión en Ginebra: ‘’Tuvo lugar el 24 de Octubre del año 5001, ahí estábamos nosotras. Vanesa Pérez, Jordi Hurtado y yo, Lucía Wilson.
Nos dieron un paquete de Winston para aliviar tensiones, un chupito de marca Putin del barato y unas pastitas con mermelada, las típicas pastitas a las que se le quita la galleta y se come solo la mermelada. […]


            Pruden trabajaba de controlador aéreo en el aeropuerto Infanta Cristina-Pablo Iglesias-Adolfo Suárez-Madrid-Barajas. Su nómina era para presumir con creces, pues cobraba cerca de los cuatro mil euros al mes, cuatro mil euros que gastaba en caprichos que solo estaban al alcance de gente privilegiada, como ir al cine o comprar un billete de metro en Valencia...

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